museumplein
May 13th, 2007Ahora si que parezco Carrie Bradshow, tecleando delante de mi portátil para escribir mis experiencias vitales en una gran ciudad, jeje.
Esto es posible gracias a mi primo Yago, que ha hecho de contacto y portador del elemento en cuestión y de Fran que me ha preparado de maravilla la máquina para que estas letras os lleguen y para que me conecte con el mundo exterior. Muchas gracias chicos, os quiero, sois los mejores. (gracias Fran por las pelis y sobre todo por U2, para mi ha sido una bendición escucharlos esta mañana de frio y soledad)
Esta semana el trabajo me ha chupado las energias y me ha quitado el sueño, pero no os voy a aburrir con mis disgustos laborales… el caso es que ahora estoy trabajando en un concurso de viviendas y oficinas, con Shaya y Gijs (que es un holandés gilipollas, para decirlo claramente); y la entrega será el próximo 23, al cual llegaremos con la lengua de fuera, me temo. Entre el frio, la lluvia que ha vuelto para quedarse, y el agotamiento, llegué al viernes exhausta y sin ganas de nada… pero Encarna y yo habiamos planeado pasar la tarde en el Museo Van Gogh y para mi ha significado una fuente vital de reconciliación con esta ciudad. Todo el mundo me había hablado mal de este museo que alberga unas 200 obras del genio y otras de sus coetáneos-amigos (Gauguin, Toulouse-Lautrec, Manet…); pero se equivocaban, yo disfruté muchisimo, encontrando alegría en los colores del impresionismo, sol cálido en la luz de las pinturas, y sensibilidad en todo lo que es dibujar sensaciones. Esas horas las recordaré durante muchos días y ahora sé que volveré a este refugio cuando vuelva a sentirme extraña en esta ciudad. El cuadro que abre este post se llama “campo de trigo con cuervos” y es de los últimos que pintó Van Gogh ya enfermo… sobran más palabras.
Hoy hemos visitado el Rijsk Museum, que sería algo asi como “el museo del prado en holanda”; pero al estar el edificio en obras, solo se puede acceder a una selección de las mejores obras de la pintura flamenca, algo que agradecí, ya que este estilo me aburre bastante. Pero el museo vale la pena solo por dos autores universales: Rembrandt y Vermeer. Asi he tenido un fin de semana tranquilo, cultural y le he sacado partido a vivir tan cerquita de Museumplein (la plaza de los museos, en traducción literal); ya que el mal tiempo no invitaba a hacer otra cosa.
Por lo demás, la rutina semanal nos consume los dias con gran rapidez; lo único que rompe la monotonía son nuestras cenitas de los jueves en mi casa y alguna escapada nocturna como la que hicimos el sábado anterior a una sala de música en vivo: “Water Hole”, rock del bueno con copas baratas: volveremos sin duda!! (las fotos no tiene mucha calidad porque estaba muy oscuro y las saqué con el teléfono, pero el ambientazo del local casi puede tocarse)
Me quedan pocos dias para volver a Coruña; llevo la cuenta atrás impaciente para veros a todos y achucharos sin piedad, jeje.




































