queen`s day
May 5th, 2007El fin de semana pasado ha sido el mas divertido, con diferencia de todos los que he vivido en esta ciudad; será que lo que me hacía falta era un poco de movimiento y de fiesta!!!
En lugar de “brigada ibérica”, Dani ya nos ha bautizado como “el club del gourmet” porque siempre que nos juntamos buscamos la excusa de una gran comilona que a veces planeamos durante días. Además nos estamos especializando en vinos de supermercado a 4 euros (tempranillo rioja, cabernet sauvignon africano y boudeaux francés) que consiguen hacernos más amenas las veladas y que lograrán echar por tierra mi refinado paladar labrado con el esfuerzo y dedicación de mi padre en innumerables catas.
Comenzamos con la ya tradicional cena de los jueves en mi casa que comienza a ser la intriga y la envidia de mitad del estudio VMX (creo que es lo único que nos envidian a los becarios… que se fastidien, ellos no son de nuestro club, jeje)
El viernes habíamos planeado una noche de farra comenzando con un banquete en el familiar Pasodoble, pero parecía que la fiesta no comenzaba muy bien cuando dos policias nos pararon a Encarna y a mi después de saltarnos un semáforo en rojo en bici (porque Dani y Miguel nos esperaban en el restaurante desde hacía un rato). En fin, la multa serían 50 euros, que nos perdonaron a cambio de una reprimenda; realmente creo que no tenían otra cosa mejor que hacer que perseguir a chicas en tacones por el carril bici… holandeses, qué raros son!!!
El incidente se olvidó entre risas durante la cena y sobre todo más tarde cuando, en la cola de una de las mejores discotecas, uno de los chicos se giró para regalarme una entrada que les sobraba y asi me ahorró los 12.50 euros que estaba a punto de desembolsar: comenzaba mi buena estrella. La discoteca era estupenda pero el ambiente podría ser bastante mejor, aunque con las ganas que teníamos de bailar, Dani y yo no tardamos ni una cerveza más en subirnos al escenario y demostrarles a los frios blanquitos como se baila por parajes más cálidos.
El sábado fué el dia de compras necesario para descansar, coger las provisiones imposibles de conseguir con nuestro horario incompatible con el de las tiendas y apropiarnos para una nueva xuntanza del gabinete culinario: ni más ni menos que una paella en casa de Encarna el domingo.
Aunque sé que una buena cocinera nunca se piropeará a sí misma, tengo que decir que la paella me salió estupenda, sobre todo teniendo en cuenta las materias primas y el wok en el que fué cocinada (esto si que es supervivencia de alto nivel).
Y por fin llegó el día más esperado por los habitantes de Amsterdam: el día de la Reina (lunes 30 de abril)
La ciudad se transforma por completo; todo el tráfico está cortado, incluyendo los transportes públicos y las bicis. Hay conciertos al aire libre en todas las plazas, dj`s en todas las calles, puestos de cerveza y comida rápida; los holandeses de la mitad del pais llenan los trenes para pasar este día en Amsterdam y cientos de turistas planean durante meses este viaje de fin de semana (aprovechando que el dia 1 de mayo es festivo en medio mundo civilizado excepto aqui).
Lo más sofisticado que se puede hacer el famoso día es disfrutar de la fiesta en un barquito mientras cruzas los canales bebiendo cerveza, bailando y saludando a los mortales que te sonríen desde tierra firme. Pues comprobé que mi suerte no había finalizado cuando con la mejor de mis sonrisas conseguí que un barco nos invitara a disfrutar de ese lujo durante hora y media (asi me quité la espinita de Ibiza, que entre las muchas cosas que logré allí gratis sólo me había quedado esa cuenta pendiente).
Después de estar bailando, recorriendo las calles, paseando en barco y bebiendo cerveza desde las 11:30 de la mañana, caímos rendidos a las 9 de la noche, para descansar lo justo antes de una nueva semana de trabajo.
Este lunes me llegará mi ahelado portátil y por fin podré estar en contacto con vosotros y además podré actualizar con mayor fracuencia el blog.
mil bicos












































